CAPÍTULO XII: Las relaciones atribuidas a Dios en orden a las criaturas no son reales por parte de Dios

CAPÍTULO XII

Las relaciones atribuidas a Dios en orden a las criaturas no son reales por parte de Dios

Tales relaciones a sus efectos no pueden darse realmente en Dios.

No podrían darse en Dios como accidentes en sujeto, pues en El no hay accidente alguno, como se demostró en el primer libro (c. 23). Tampoco podrían ser la misma substancia divina, porque siendo lo relativo “lo que en su ser se encuentra en un cierto comportamiento con otro”, como dice el Filósofo en el libro “De los predicamentos”, se seguiría razonablemente que la substancia divina en sí misma se predicaría de otro. Ahora bien, aquello cuyo ser mira a otra cosa depende en cierta manera de ella, puesto que no puede ser ni ser entendido sin ella; de donde ocurriría que la 1 substancia divina dependería de algo extrínseco, y de esta manera no sería por sí misma un ser necesario, como quedó probado en el libro primero. Luego tales relaciones no son reales por parte de Dios.

Quedó asentado en el primer libro (c. 28) que Dios es la primera medida de todos los seres. Queda comparado, por tanto, Dios con los demás entes, como lo cognoscible a nuestra ciencia, de la que es medida; porque “el que la cosa sea o no sea hace que el dictamen y la proposición sean verdaderos o falsos”, según atestigua el Filósofo en el libro “De los predicamentos”. Mas, aunque el cognoscible se diga con relación a la ciencia, sin embargo no hay relación real en el cognoscible, sino solamente en la ciencia; de donde, según el Filósofo, en el libro V de los “Metafísicos”, lo cognoscible tiene significación relativa, pero no porque él se relacione, sino porque algo se refiere a él. En conclusión: dichas relaciones no se encuentran en Dios realmente.

Las antedichas relaciones se predican de Dios no sólo respecto a las cosas que están en acto, sino también respecto a las que están en potencia, porque tiene ciencia de ellas y respecto a ellas se llama también primer ente y sumo bien. Mas las relaciones que hay entre un ser en acto y un ser que no está en acto, sino en potencia, no son reales; pues de lo contrario se seguiría que habría relaciones actualmente infinitas en una misma cosa, como, por ejemplo, son infinitos en potencia los números mayores que el dos, que antecede a todos ellos. Ahora bien, la relación que hay entre Dios y lo que está en acto es idéntica por parte de Dios a la que hay entre Él y lo que está en potencia, pues no sufre cambio por producir las cosas. Luego no se relaciona con las otras cosas en virtud de una relación que exista en El realmente.

Es necesario que haya mutación, sea esencial o accidental, en aquello a lo que le sobreviene algo de nuevo. Algunas relaciones se predican de nuevo de Dios, como ser gobernador de una cosa que de nuevo comienza a ser. Si, pues, se predicase de Dios alguna relación como realmente existente en Él, consiguientemente sobrevendría a Dios algo de nuevo, contrario a lo que se demostró en el libro primero (c. 13).

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