CAPÍTULO 7: La materia no puede ser común a la sustancia corpórea y a la espiritual

CAPÍTULO 7

La materia no puede ser común a la sustancia corpórea y a la espiritual

De esta razón se puede inferir además que las sustancias espirituales y corporales no pueden tener la misma materia. Porque si la materia es una y común a ambos órdenes, habría que presuponer en ella una distinción anterior a la diferencia de estas formas, la de la espiritualidad y la de la corporeidad, la cual no se puede reducir a la división cuantitativa, puesto que en las sustancias espirituales no se encuentran las dimensiones de la cantidad.

Luego esta distinción ha de provenir o bien de las formas o disposiciones, o bien de la materia misma; y como no se puede atribuir a formas y disposiciones en serie infinita, hay que aceptar en definitiva que la distinción se encuentra en la materia por sí misma. Luego la materia de las sustancias espirituales es otra completamente distinta de la de las sustancias corporales.

Además, como el recibir es propio de la materia en cuanto tal, si fuera la misma la materia de las sustancias espirituales y corporales, debería ser idéntico el modo de recepción en ambos casos. Pero la materia de las cosas corporales recibe la forma particularizándola, es decir, no en cuanto a su razón común de forma. Y esto no le compete a la materia corporal por ser sujeto de la extensión o de la forma corporal, puesto que incluso esa forma corporal la recibe individualmente.

Por tanto es manifiesto que esto le compete a tal materia en razón de su misma naturaleza, que, por ser la ínfima, recibe la forma de una manera sumamente débil, ya que la recepción se ajusta al modo de ser del recipiente. En cambio, es manifiesto que toda sustancia intelectual recibe la forma entendida en su totalidad, pues de lo contrario no podría entenderla totalmente, puesto que si el entendimiento entiende una cosa es porque existe en él la forma de la misma. Síguese por tanto que la materia, si se da de alguna manera en las sustancias espirituales, no es la misma que la de las cosas corporales, sino mucho más alta y sublime, puesto que es capaz de recibir las formas según la totalidad de las mismas.

Además, si avanzamos otro paso, es manifiesto que una cosa es tanto más noble entre los entes cuanto más tiene de la razón de ser. Y es patente que, dado que el ente se divide en potencia y acto, el acto es más perfecto que la potencia y tiene en mayor grado la razón de ser, pues no decimos que una cosa es absolutamente si está en potencia, sino únicamente si está en acto. Síguese por tanto que lo superior entre los entes se acercará más al acto, lo inferior, en cambio, se acercará más a la potencia.

Ahora bien, puesto que la materia de las sustancias espirituales no puede ser la misma que la de las cosas corporales, sino muy superior, como acabamos de decir, tiene que distar mucho de ésta en la escala del acto y la potencia. Mas la materia de las cosas corporales, según la sentencia de Aristóteles y de Platón, es potencia pura. Síguese por tanto que la materia de las sustancias espirituales no es potencia pura, sino un ente en acto que está en potencia para existir.

Y no le llamo ente en acto, como si estuviera compuesto de potencia y acto, puesto que eso sería entrar en un proceso al infinito o habría que acabar en algo que estuviera solamente en potencia. Pero como esto es lo último en el orden de los entes y por tanto no cabe que sea receptivo más que de manera débil y particular, no puede ser la materia prima de la sustancia espiritual e intelectual. Hay que concluir por ende que la materia de la sustancia espiritual hasta tal punto está en acto, que resulta ser un acto o forma subsistente; del mismo modo que también la materia de las cosas corporales se llama ente en potencia, por ser la potencia que es sujeto de las formas.

Ahora bien, si la materia se la considera como un ente en acto, lo mismo da decir materia que sustancia de las cosas. Pues es así como los antiguos naturalistas, para quienes la materia prima de las cosas corporales era un ente en acto, decían que la materia es la sustancia de todas las cosas, de la misma manera que la sustancia de las cosas artificiales no es otra cosa que su materia. Así pues, si la materia de las sustancias espirituales no puede ser algo que esté en pura potencia, sino que es algo que está en acto, entonces la misma materia de las cosas espirituales es su sustancia. Y en este caso no hay diferencia entre atribuir materia a las sustancias espirituales y sostener que las sustancias espirituales son simples, es decir, no compuestas de materia y forma.

Además, como por naturaleza el acto es anterior a la potencia y la forma anterior a la materia, síguese que la potencia depende en su ser del acto y la materia de la forma; en cambio, la forma como tal no depende en su ser de la materia, ni el acto de la potencia; pues lo anterior por naturaleza no depende de lo posterior.

Por tanto, si hay formas que no pueden existir sin materia, esto no les corresponde por el hecho de ser formas, sino por ser tales formas, es decir, formas imperfectas, que no pueden sustentarse por sí mismas, sino que necesitan el fundamento de la materia.

Ahora bien, sucede que en todos los géneros por encima de lo imperfecto existe algo perfecto. Por ejemplo, si se encuentra el fuego en una materia extraña, de la que no depende por su naturaleza, necesariamente se ha de dar también el fuego no sustentado en materia extraña. Hay, pues, por encima de las formas recibidas en sus materias, algunas formas subsistentes, que son las sustancias espirituales no compuestas de materia y forma.

Esto aparece también en las ínfimas de las sustancias espirituales, es decir, en las almas, si se admite que se unen a los cuerpos como formas. Pues es imposible que sea forma de algún cuerpo lo que está compuesto de materia y forma. Porque ser forma de alguna cosa es ser acto de la misma. Y es imposible que alguna de sus partes sea materia, siendo ésta pura potencia.

Si encuentras un error, por favor selecciona el texto y pulsa Shift + Enter o haz click aquí para informarnos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.